Análisis de Donkey Kong Bananza: Un gorila que derriba muros… y expectativas
Resumen
Donkey Kong Bananza
Donkey Kong Bananza marca el regreso triunfal del famoso gorila en una aventura 3D llena de acción y destrucción. Lanzado el 17 de julio de 2025, el juego apuesta por una jugabilidad directa y física, donde casi todo el escenario puede romperse o modificarse, abriendo caminos secretos y nuevas rutas.
El protagonista puede trepar, golpear, lanzar objetos y transformarse en animales, lo que aporta variedad y dinamismo. Los niveles están bien diseñados, con entornos como junglas, volcanes o templos, todos llenos de secretos.
Visualmente, el juego destaca por su estilo colorido y caricaturesco, con una tecnología de destrucción impresionante que da sensación de realismo. Aunque el rendimiento es generalmente sólido, puede haber caídas de velocidad y problemas de cámara en algunos momentos.
Entre lo mejor: su creatividad, diseño de niveles y alta rejugabilidad.
Entre lo peor: jefes poco inspirados, enemigos repetitivos y algunos fallos técnicos.
Conclusión:
Donkey Kong Bananza es una de las mejores entregas modernas del personaje, combinando diversión, innovación y personalidad. No es perfecto, pero ofrece una experiencia fresca y poderosa que reinventa a Donkey Kong sin perder su esencia.

Después de años como secundario de lujo, Donkey Kong vuelve a la primera línea con Donkey Kong Bananza, una aventura en 3D que apuesta por lo más básico: golpear, romper y explorar… pero con una capa de frescura que lo convierte en uno de los títulos más destacados del año.
Lanzado el 17 de julio de 2025, este nuevo capítulo en la franquicia llega desarrollado por parte del equipo que trabajó en Super Mario Odyssey. Y se nota. La atención al detalle, el ritmo de juego y el diseño de niveles beben de aquella obra maestra, pero aquí el enfoque es distinto. Más bruto. Más físico. Más Donkey Kong.
Una jugabilidad que profundiza en la destrucción
La gran novedad de Bananza es su sistema de destrucción total. Literalmente: casi todo el escenario puede romperse, empujarse o alterarse. Esto no solo es estéticamente llamativo, sino que forma parte del núcleo jugable. Derribar un muro puede abrir caminos ocultos, desbloquear secretos o cambiar la ruta de un nivel por completo.
Donkey Kong se siente poderoso. Tiene un amplio repertorio de movimientos: puede trepar, aplastar, lanzar objetos, surfear por laderas o incluso transformarse en animales como cebras, avestruces o elefantes, cada uno con habilidades únicas. Esto añade variedad y dinamismo a una experiencia que nunca se siente monótona.
El diseño de niveles es otro de sus grandes aciertos. Cada área representa un ecosistema distinto: junglas frondosas, volcanes en erupción, cavernas profundas, templos sumergidos… Y todos ellos están llenos de secretos, coleccionables y rutas alternativas. Es un juego que premia la curiosidad del jugador.
Estilo visual con personalidad propia
Gráficamente, Bananza no busca el realismo, sino el impacto visual. Los colores vibrantes, las animaciones exageradas y los efectos de luz hacen que cada pantalla parezca sacada de una caricatura interactiva. El estilo artístico está muy cuidado y consigue darle identidad propia al juego, diferenciándolo incluso de otros grandes de Nintendo.
La tecnología de destrucción que utiliza es sorprendente: los escenarios se descomponen en tiempo real de forma orgánica, lo que hace que cada partida se sienta un poco distinta. Rompes algo y queda roto. No es un simple efecto visual, sino una herramienta jugable.
Sin embargo, esta ambición técnica no viene sin coste.
Rendimiento sólido, pero con grietas
Aunque la mayoría del tiempo el juego corre con fluidez, hay momentos —especialmente en zonas muy cargadas de efectos o destrucción— en los que el framerate sufre. Las caídas no son constantes, pero sí perceptibles. También hay algunas críticas a la cámara en espacios cerrados, donde puede volverse torpe o desorientadora.
Pese a estos detalles, el conjunto es más que satisfactorio. El equipo de desarrollo ha priorizado la jugabilidad por encima del rendimiento puro, y eso se siente en cada rincón del juego.
Lo mejor y lo que pudo ser mejor
Destrucción creativa como elemento central de juego.
Diseño de niveles bien estructurado y lleno de secretos.
Estilo visual atractivo y coherente con el tono del juego.
Altísima rejugabilidad, con desafíos secundarios y múltiples rutas.
Jefes finales poco inspirados, en diseño y dificultad.
Enemigos comunes repetitivos, con poco peso en la jugabilidad.
Problemas ocasionales de cámara, sobre todo en interiores.
Caídas de rendimiento puntuales en escenas complejas.
Conclusión: Un gran salto adelante para Donkey Kong
Donkey Kong Bananza es uno de los títulos más sólidos y originales del catálogo actual de Nintendo Switch 2. Logra reinventar al personaje en un formato moderno sin perder su esencia salvaje y divertida. Es un juego pensado para disfrutar, para romper todo a tu paso y explorar sin miedo.
No es perfecto, pero sus fallos se ven superados por sus aciertos. Y lo más importante: se nota que está hecho con cariño y con la intención de innovar dentro del género de las plataformas 3D.
Si tienes la consola, es una compra obligatoria. Y si alguna vez pensaste que Donkey Kong era solo un gorila grande con ganas de bananas… prepárate para llevarte una grata sorpresa.