Los 5 videojuegos de plataformas más difíciles de la historia
Resumen
Los 5 videojuegos de plataformas más difíciles
Jump King (2019)
Un juego donde solo saltas para subir una torre, pero con física estricta y sin puntos de control, cada error puede hacerte retroceder mucho. La tensión y la frustración son parte del reto.
VVVVVV (2010)
Con estética retro, en lugar de saltar inviertes la gravedad para moverte. Los niveles están llenos de trampas letales, pero ofrece muchos puntos de control para intentar de nuevo.
I Wanna Be The Guy (2007)
Una parodia de juegos clásicos, diseñado para hacerte morir constantemente con trampas invisibles y obstáculos injustos. Solo la perseverancia te llevará a avanzar.
Super Mario Bros.: The Lost Levels (1986)
Secuela oculta del Mario original, pensada para expertos. Incluye trampas, hongos venenosos y saltos con precisión extrema. Fue exclusivo de Japón por su brutal dificultad.
Super Meat Boy (2010)
Controlas un bloque de carne que debe esquivar trampas mortales. La dificultad es implacable, pero los niveles cortos y la rápida reaparición motivan a seguir intentándolo.
Para muchos jugadores, superar un reto extremo no es sinónimo de frustración, sino de superación personal. Los títulos más duros se convierten en una especie de examen que mide la paciencia, la memoria y la precisión de quien se atreve a jugarlos. Además, en el género de las plataformas —donde cada salto cuenta—, la dificultad puede ser el ingrediente que transforma un juego normal en una experiencia inolvidable. Este artículo explora cinco de esos títulos que han dejado huella precisamente por su dureza.
Los videojuegos de plataformas siempre han sido sinónimo de diversión, agilidad e ingenio. Pero, detrás de los títulos más conocidos y accesibles, también existe una vertiente reservada solo para los jugadores más valientes: aquellos que buscan desafíos que rozan la desesperación. Superar estos juegos no es solo cuestión de entretenimiento, sino un verdadero ejercicio de paciencia, precisión y perseverancia.
A continuación, repasamos cinco de los videojuegos de plataformas más difíciles de la historia, auténticas pesadillas digitales que han puesto a prueba a generaciones de jugadores.
1. Jump King
En 2019, el estudio Nexile presentó Jump King, un título que demuestra cómo la sencillez puede convertirse en sinónimo de desesperación. La premisa no podría ser más básica: subir una torre a base de saltos. Sin embargo, la física de estos saltos es extremadamente estricta: la fuerza depende del tiempo que mantengas pulsado el botón, y un cálculo erróneo puede hacerte retroceder decenas de pantallas en cuestión de segundos.
La gran particularidad de este juego es la ausencia de puntos de control que te salven de tus errores. Cada caída significa perder minutos, e incluso horas, de avance. Esto genera una tensión constante, donde cada movimiento se convierte en una apuesta entre la gloria y la derrota. Lejos de ser un obstáculo, esta dificultad extrema ha convertido a Jump King en un fenómeno viral: miles de jugadores lo retransmiten en directo, compartiendo tanto la frustración de caer como la euforia de alcanzar nuevas alturas.

2. VVVVVV

En 2010, Terry Cavanagh sorprendió al mundo con VVVVVV, un pequeño juego indie que escondía un reto descomunal. Sus gráficos minimalistas y estética retro pueden parecer inofensivos, pero la mecánica central lo cambia todo: en lugar de saltar, el jugador debe invertir la gravedad para moverse entre suelos y techos.
Este sencillo concepto se convierte en un verdadero infierno cuando los escenarios se llenan de pinchos, trampas móviles y pasajes estrechísimos que exigen movimientos calculados al milímetro. Cualquier error significa una muerte instantánea. La diferencia respecto a otros juegos es que VVVVVV ofrece muchos puntos de control, lo que suaviza la frustración al permitirte volver a intentarlo sin perder todo el progreso. Eso sí, cada pequeña victoria es fruto de un enorme esfuerzo, y superar una pantalla puede sentirse tan satisfactorio como ganar una gran batalla.
3. I Wanna Be The Guy
En 2007, el desarrollador independiente Michael “Kayin” O’Reilly lanzó un título que se convertiría en leyenda: I Wanna Be The Guy. El juego es al mismo tiempo una parodia y un homenaje a los clásicos de los años ochenta y noventa. A primera vista parece un título retro más, pero en cuanto empiezas a jugar te das cuenta de que es uno de los más crueles jamás creados.
El diseño está pensado para que mueras constantemente. Trampas invisibles, obstáculos que aparecen sin previo aviso y mecánicas que parecen injustas son parte de la experiencia. La clave está en el sistema de “prueba y error”: cada muerte es una lección, y solo la perseverancia te permite avanzar. Además, el juego está lleno de referencias a sagas míticas como Mega Man, Castlevania o incluso Tetris, lo que aporta un toque nostálgico. Terminarlo no está al alcance de cualquiera, pero quienes lo consiguen pueden presumir de haber superado uno de los desafíos más duros de la historia del gaming.

4. Super Mario Bros.: The Lost Levels

Cuando Nintendo lanzó Super Mario Bros. en 1985, revolucionó para siempre la industria. Pero su secuela oficial, Super Mario Bros.: The Lost Levels, publicada en Japón al año siguiente, sorprendió por llevar la dificultad hasta límites insospechados. A diferencia del primer juego, diseñado para todos los públicos, esta entrega estaba pensada exclusivamente para jugadores veteranos.
El título introdujo trampas nunca vistas hasta entonces: hongos venenosos que en lugar de ayudarte te matan, ráfagas de viento que alteran la trayectoria de tus saltos, plataformas engañosas y saltos que debían ejecutarse con absoluta precisión. Todo ello convertía lo que parecía un juego familiar en una auténtica tortura de reflejos y paciencia. La dificultad era tan elevada que Nintendo decidió no lanzarlo en Occidente en aquel momento, temiendo que los jugadores lo encontraran frustrante. Con el tiempo, sin embargo, se ha convertido en una joya de culto y en un símbolo del Mario más despiadado.
5. Super Meat Boy
Publicado en 2010, Super Meat Boy marcó un antes y un después en el mundo de los juegos independientes. Su propuesta parece sencilla: controlar un pequeño bloque de carne que debe rescatar a su amada mientras esquiva toda clase de trampas y mecanismos mortales. Pero bajo esa apariencia inocente se esconde una dificultad implacable. Cada pantalla está plagada de sierras giratorias, paredes cubiertas de pinchos y saltos imposibles que requieren una precisión quirúrgica. El margen de error es mínimo: un solo movimiento demasiado lento o un salto mal calculado significan la muerte instantánea.
Lo que lo hace tan adictivo es la brevedad de los niveles y la ausencia de castigos largos tras morir. Cada vez que fallas, reapareces de inmediato para intentarlo de nuevo, lo que transforma la frustración en motivación. Superar un nivel después de repetirlo decenas de veces genera una satisfacción inmensa, y es precisamente esa mezcla de rabia y triunfo la que ha convertido a Super Meat Boy en una leyenda del género.
